domingo, 6 de septiembre de 2026

Y si todo fue mentira?


La reciente inauguración del primer McDonald's en Junín nos dejó una de esas postales que parecen prediseñadas para el algoritmo: dos niños gauchos de la agrupación haciendo su pedido a caballo en la ventanilla del AutoMac. 

En pocos días, el fenómeno bautizado como "McCaballo" se devoró la agenda. Consiguió millones de reproducciones en TikTok e Instagram, fue tendencia en X, y saltó de forma inmediata a las crónicas de portales nacionales como Ámbito Financiero o C5N y los noticieros de televisión abierta. El mensaje implícito era perfecto: el progreso y la inversión llegaban a la ciudad sin que esta perdiera su identidad tradicional.

No busco impugnar la veracidad del hecho, mas cuando hay niños cuya historia conmovió legítimamente a la comunidad. Sin embargo, la impecable simetría de la escena invita a ensayar una duda analítica urgente: ¿asistimos al milagro de la espontaneidad o nos hamacamos en una sofisticada operación de gestión de la atención?

En el marketing contemporáneo, este formato tiene nombre propio: PR Stunt o truco publicitario. Las grandes corporaciones saben que la publicidad tradicional ya no funciona; la efectividad hoy requiere imperfección estética (un video amateur) y bajo costo.

Un caso similar fue el cambio temporal de nombre de la cadena norteamericana IHOP a "IHOb" (International House of Burgers) en 2018; una jugada que pareció un exabrupto ridículo en redes y terminó cuadruplicando la venta de sus hamburguesas. Si una agencia hubiese querido diseñar la campaña de posicionamiento más disruptiva para la apertura del predio de la Nueva Terminal, difícilmente habría logrado este retorno de inversión masivo con tan pocos recursos.

Pero el análisis se vuelve verdaderamente espeso cuando cruzamos la frontera comercial y entramos en lo político. Para las administraciones locales y provinciales, la radicación de una franquicia multinacional nunca es un mero hecho comercial. Se vende como gestión, seguridad jurídica, empleo joven y "ciudad pujante" capaz de atraer capitales. Que las máximas autoridades locales se hayan apurado a amplificar el video mediante el newsjacking expone la conveniencia del relato. El caballo en el AutoMac funcionó como la coartada política perfecta: permitió al intendente y al senador subirse a la ola de simpatía colectiva de forma gratuita, asociando sus figuras al arraigo tradicionalista mientras se desviaba la atención pública de las tensiones socioeconómicas de la agenda real.

Desarmar este entramado no es acusar de falsedad a un evento hermoso. Es prender una alarma. Cuidado ehhh... porque en la era de la simulación organizada, te pueden hacer creer cualquier cosa. 

Cuando un contenido nos arranque una sonrisa y nos mueva a compartirlo, vale la pena detenerse un segundo antes del clic. No vaya a ser cosa que, mientras el paisano se queda mirando el caballo, al asado se lo estén comiendo los patrones.

 

Caso ROM: ¿Chanta o Messi?


La respuesta rápida ante el éxito ajeno en la era digital suele ser el reduccionismo o la sospecha. Es fácil dictaminar desde el anonimato que alguien "lava dinero", que es un "testaferro", un "vende humo" u otras liviandades. Lo complejo, lo que demanda coraje empresarial y agudeza estratégica, es construir un ecosistema comercial expansivo que transforme la conversación digital en un territorio transaccional real, medible y con desarrollo sostenible.

El caso de Álvaro “El Toro” Oroza, empresario y vendedor de autos de Junín, es el laboratorio perfecto para analizar este fenómeno. Fundador de Grupo Oroza y director de ROM (Red Oroza Multimarca), Oroza transformó una tradicional agencia de compraventa local en uno de los actores automotrices más disruptivos de Argentina. ¿La receta? No hay magia ni azar. Hay decisión, empuje y, fundamentalmente, profesionalización de comunicación y procesos.

Para entender la escala de lo que estamos hablando, ignoremos las sensaciones y miremos el tablero de control. En Argentina existen 32,2 millones de usuarios activos en redes sociales (el 70,3% de la población total) y, según la Cámara Argentina de Comercio Electrónico (CACE), el universo de compradores online ya consolidó a 25 millones de personas, con un volumen transaccional en franco aumento y un crecimiento histórico en la frecuencia de compra. El mercado está vivo, conectado y consume a través de la pantalla.

Oroza comprendió que la diferencia entre acumular "likes" y traccionar un negocio real radica en el asesoramiento de élite y en la conformación de equipos de trabajo de alto rendimiento. En lugar de improvisar, buscó especialistas: invirtió en la consultoría de Gonzalo Otálora, experto internacional en StoryTelling, StorySelling y Pitch de ventas, e integró la visión macroeconómica y de planificación financiera de Mariano Otálora. El resultado de cruzar audacia comercial con rigor técnico está a la vista: una comunidad fidelizada que roza el millón seiscientos mil seguidores en el ecosistema de sus plataformas. Una audiencia mayor que la de la mayoría de los intendentes, gobernadores y marcas corporativas del país.

Pero hacer contenido diario es solo la punta del iceberg. La verdadera profesionalización de ROM avanzó hacia la infraestructura tecnológica interna con el desarrollo de Lucy, un software de gestión integral diseñado exclusivamente para el sector automotor que sistematiza el seguimiento de prospectos, reportes contables, administración y gestoría. Paralelamente, la marca escaló su matriz de negocios hacia motocicletas, náutica, maquinaria agrícola y viajes a China para liderar la importación de vehículos eléctricos.

Entonces, volviendo a la disyuntiva inicial: ¿"El Toro" Oroza es un chanta o es el Messi de los negocios de autos? Ni una cosa, ni la otra. Es un apasionado disciplinado que entendió que las redes sociales no son un juego de adolescentes ni un espacio para la intuición amateur. Es un territorio económico y político real que exige inversión, estrategia, metodologías de comunicación y métricas duras orientadas a resultados tangibles.

Hay empresarios a los que hay que imitar, porque además lo permiten. “El Toro”, vive incentivando a sus colegas a que se animen a hacer contenidos y vendan. Sabe que alimentar el negocio es aportar a la economía. De hecho, creó una plataforma digital y red externa que funciona como una gran comunidad abierta. Se llama Comunidad Auto y conecta agencias multimarca, concesionarios oficiales y revendedores de todo el país.

Así, el mensaje para el círculo rojo es urgente. Ya sea que dirijas una corporación global, una PyME familiar, un comercio de cercanía, una institución pública o una campaña política con aspiraciones de poder: la era de delegar la comunicación digital en el "sobrino que sabe usar Instagram" se terminó. Quien insista en no profesionalizar su estrategia digital bajo la creencia que las redes son solo cotillón, en el corto plazo, se va a encontrar frente a un problema irreversible. Las métricas de vanidad no pagan sueldos ni ganan elecciones; la estrategia profesional, sí.

 

Mientras discuten por un cartel...

 


En estos días, a partir de la inauguración del centro comercial Alo, se generó discusión sobre el cartel que señaliza la terminal Mario Meoni. El gobierno local, a través de sus cuentas satélites en redes se encargó de mostrar que el señalamiento está. Un debate que expone mediocridad por parte de la oposición y más mediocridad por parte del gobierno local que invierte comunicación en contestar.

La expansión gastronómica de Junín y proyectos como el Shopping dinamizan la fisonomía urbana y el entretenimiento. Nadie podría oponerse a que la ciudad sume servicios. El error de la estrategia que impulsan el intendente Fiorini y el senador Petrecca no está en lo que promueven, sino en lo que omiten: Un proyecto productivo basado en el desarrollo industrial y tecnológico a mediano plazo. El comercio empuja la economía, pero la industria, definitivamente la desarrolla con solidez.

Apostar el futuro laboral de la ciudad casi exclusivamente al mostrador crea empleo de baja jerarquía y salarios precarizados por la propia coyuntura. Según datos de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC), el consumo doméstico acumula muchos meses en terreno negativo, asfixiado por una inflación que el INDEC traduce en caídas reales de ventas en supermercados. En Junín, esa fragilidad comercial ya pasa facturas: un informe de la Central de Deudores del Banco Central (BCRA) reveló que la ciudad arrastra una deuda bancaria de más de 240 millones de pesos, con un 20% de deudores en situación de mora (Casi 34 millones). Por su parte, el informe de Proveedores No Financieros del BCRA desnuda que la morosidad explota en las fintech y billeteras virtuales como Mercado Pago o Ualá, donde los índices de impago superan el 20% nacional. Junín no es la excepción. Los vecinos ya no se endeudan para invertir; se endeudan para financiar el día a día. Cuando el bolsillo familiar cruje, el sector servicios es el primero en aplanarse.

Pablo Petrecca no admite críticas a su visión. Mirar el futuro de otra forma es con intención de criticarlo políticamente. Pero hay una diferencia estructural y de ingresos en diferentes modelos. Un mozo o un repositor, trabajos respetables, pero de bajos ingresos jamás alcanzaría los salarios de la economía del conocimiento o el sector industrial, donde el personal calificado cotiza al doble o triple según las escalas del Ministerio de Capital Humano de la Nación (ex Trabajo).

Hay métricas que alejan a la ciudad de un desarrollo productivo. El Producto Bruto Geográfico (PBG) que mide la Dirección Provincial de Estadística expone el desbalance: el Comercio tiene el 23,7% de la actividad económica local, mientras que la Industria apenas llega al 9,2%. El resto se lo reparten el Campo (18%), los asalariados privados (25%) y el sostén del empleo estatal (14%). ¿Hay un ingreso de dinero de las visitas regionales? Si. No hay datos concretos. Pero difícilmente pueda reemplazar, a mediano y largo plazo un ingreso genuino como es la industria y el valor agregado.

Junín tiene memoria Industrial y presente de conocimiento con Escuelas Técnicas y la UNNOBA que capacitan para la industria tecnológica y la transformación de bienes primarios. Cuando la prioridad es cortar cintas de paseos comerciales antes que diseñar dispositivos para atraer industrias, el Junín del futuro tendrá una oferta gastronómica excelente, pero trabajadores con bolsillos flacos.

La urgencia política del senador Petrecca, por posicionarse fuerte a la hora de una sociedad definitiva con Milei, lo está haciendo equivocar y el dígito multiplicador negativo se activa hacia adelante, no sobre su gestión como intendente. En la movida también queda expuesto el intendente interino Juan Fiorini, que en su carrera por más nivel de conocimiento se entregó a farmear aura.

Por ahora. El Peronismo no hace más que facilitarle las cosas al Gobierno local porque discute cartelitos en lugar de un proyecto de ciudad futura. Faltan actores que disputen poder seriamente y planteen debates necesarios. ¿Estarán por emerger?

“Junín, una ciudad de P”

 

Hay un debate que intenta instalar el senador provincial y ex intendente de Junín, Pablo Petrecca, sobre la matriz económica / productiva, que necesita el interior bonaerense. El, promueve lo que llama el "Modelo Junín" como plataforma de gestión exportable basada en simplificación de tasas y atracción de grandes marcas comerciales. Sin embargo, un análisis de los datos laborales duros invita a pensar si ese es el camino correcto para reconstruir un perfil de desarrollo local.


Junín no es cualquier ciudad. Su historia como polo metalmecánico y ferroviario del noroeste bonaerense dotó a la comunidad actual de memoria industrial. Hoy, sin embargo, los registros del Centro de Estudios para la Producción (CEP XXI) exponen una fisionomía laboral polarizada que parece dar la espalda a esa herencia: el sector público (nacional, provincial y municipal) absorbe el 32,5% de los puestos en blanco, mientras que el sector privado se vuelca mayoritariamente al comercio y los servicios urbanos.


El desembarco de firmas como McDonald's Mostaza, o cadenas de supermercados, impulsados y celebrados por la gestión local como hitos, genera una contraprestación compleja. Según las escalas de la Federación de Empleados de Comercio y los convenios gastronómicos, estos rubros manejan los salarios básicos más bajos del mercado formal y presentan altas tasas de rotación. Funcionan, en la práctica, como "aspiradoras de ingresos": captan el circulante de la clase media local y renta agraria, y remiten sus utilidades fuera de la ciudad.


El Estado local facilita ventanillas para habilitaciones exprés, pero no genera las condiciones estructurales —como gas de alta presión, potencia energética regulada e infraestructura logística— que demanda un complejo industrial serio. Al mismo tiempo, incurre en una llamativa miopía estratégica al no aprovechar el ecosistema de conocimiento, ciencia y técnica que significa la UNNOBA. Resulta una paradoja que se sostenga una universidad de vanguardia para que luego las máximas aspiraciones laborales de la gestión se concentren en firmas de comida rápida; después de todo, para cocinar un "Cuarto de Libra" no hace falta un posgrado.


A pocos kilómetros, la ciudad de Salto por caso, ofrece una alternativa de industrialización en origen. Con una población tres veces menor (40.000 habitantes según INDEC), posee una de las densidades fabriles per cápita más altas de la región. La radicación de plantas como Arcor / Bagley el frigorífico de aves Soychú, la capacidad exportadora del Frigorífico La Anónima, el desarrollo biotecnológico de Corteva, la producción metalmecánica de Acoplados Salto y la fabricación de nutrición animal de Metrive, demuestra que es posible agregar valor al suelo. Estas corporaciones se rigen por convenios industriales cuyos salarios netos promedio superan ampliamente la media mercantil de la región. En Salto, el grano, el ganado y el acero se procesan localmente; la riqueza queda y se multiplica en el territorio.


Hace unos días escribí una nota de opinión que titulé “Junín, una ciudad de M…” y muchos sintieron que decía “mierda”. Se enojaron. La referencia fue a que todas las empresas que han venido empiezan con la letra M. Por eso esta nota se llama: “Junín, una ciudad de P” no por el apellido del Senador, sino por producción. 


Es decir, el modelo ideal sería multiplicar empresas como Indelplas, Vila Maquinarias, Perkusic, Grupo Ceven, Molino Tassara o Frigorífico Junín y que luego vengan Burguer King, Starbucks, KFC, Subway y hasta Disney. Pero que se radiquen industrias y empresas que generen empleo para consumir.


Pablo Petrecca tiene una visión genuina y por elección. No por falta de capacidad. De hecho, el gobierno local ha hecho cosas muy buenas en otras áreas durante casi 12 años. Por eso es grave. No son vagos que no quieren pensar un modelo productivo genuino. Están convencidos de una modernidad capitalista a corto plazo. 


La discusión de cara al futuro del interior no debe confundir impulsar el consumo persé, con el desarrollo genuino. Junín tiene escala para recuperar el perfil productivo. El verdadero desafío de las administraciones locales no es convertirse en facilitadores de empleo transitorio, en sectores de servicios básicos, sino en diseñar estrategias a mediano plazo que apuesten a la producción manufacturera y al valor agregado. 

Claro, es un modelo de país a largo plazo. Pero sólido como una roca. 



Junín, una ciudad de M…

 

En junio de 2026 la cantidad de empleos formales perdidos en Junín, desde enero de 2024, se estimó en 326 según cámaras empresarias. El dato surge de la diferencia entre altas y bajas de ARCA. En la informalidad es difícil estimar, pero las altas de monotributos para salidas laborales rápidas (trabajos de plataforma) se estancaron a fines de 2025. La caída del consumo, según el índice general de CAME, pegó fuerte en comercios de cercanía.

El desmantelamiento de la matriz industrial viene desde hace rato, pero esta crisis y caída del consumo profundiza una tendencia compleja. Estos datos deberían poner en alerta a la conducción política de la ciudad. Hay una contradicción económica insostenible: si se limita a revender bienes y prestar servicios, el mercado interno, inevitablemente, se vacía al carecer de salarios de calidad que sostengan consumo. Es decir, el sector manufacturero, tradicionalmente el principal motor de empleo formal y calificado, enfrenta un castigo que destruye empleos. Sin la generación de valor agregado real y con una base trabajadora confinada a trabajos informales, temporales o de baja remuneración, se erosiona el poder adquisitivo de la población.

Lejos de esta realidad, el legislador Petrecca y el intendente Fiorini, promueven, alientan y celebran la llegada de grandes cadenas. Lo venden como gestión. No sería malo si paralelamente desembarcaran proyectos industriales para generar empleo de calidad.

En abril de 2025 llegó Mostaza instalando en la ciudad su local número 200. En diciembre del mismo año, “Muy Barato”, la cadena de supermercados oriunda de Venado Tuerto con presencia en 4 provincias y 27 locales también se instaló. Hace días desembarcó Mr. Tasty, una franquicia nacida en Boedo y con más de 60 puntos de venta. Finalmente, desembarcó el gigante Arcos Dorados con su emblemática marca Mc Donals. Una verdadera lluvia de hamburguesas.

Ser crítico a la llegada de estos comercios tiene mala prensa. Pero, una vez desmalezados de remolones a la hora del pensamiento, es oportuno reflexionar sobre la economía en ciudades medianas como la nuestra, ya que la asimetría competitiva entre corporaciones oligopólicas y comercios de cercanía, constituye uno de los factores más agresivos de hundimiento de economías locales. Cuando estas cadenas llegan, se activa una concentración de capital que debilita el tejido social y económico preexistente. Obviamente que desde el marketing político es un logro del gobierno local que se sustenta en lo aspiracional de muchos ciudadanos que sienten pertenecer a una ciudad llena de grandes empresas que generan pujanza. ¿Está mal? ¿Cómo culpar a la gente de caer en las trampas del capitalismo si a todos nos gusta la comida chatarra?

Es probable que genere actividad económica apuntalada por público regional que vendrá a explorar la novedad en cuanto tenga oportunidad de pasear o hacer trámites en la ciudad. Pero a largo plazo, estas cadenas, son una aspiradora de dinero que deja muy poco en el ámbito local.

Es obvio que la ciudad que piensan Petrecca, Fiorini y los dirigentes políticos que los apoyan, no contempla un proyecto industrial a mediano o largo plazo que jerarquice al trabajo ofreciendo empleo a jóvenes que invierten años en estudio y capacitación en la propia ciudad.

Finalmente, la M gigante en el ingreso de la ciudad es una publicidad para quien, de manera distraída, pasa por la ciudad y asocia el nombre de Pablo Petrecca con una ciudad grande que tiene una multinacional en la puerta. Buen marketing para quien aspira a cargos más altos.

Una curiosidad. Todos los desembarcos empiezan con la letra M. Raro, porque Pablo Petrecca y Juan Fiorini, le quitaron el apellido que empieza con M a la Feria del Libro. Otro tema.

Lo cierto es que los próximos días, llenos de promociones, todos comerán hamburguesas. De a poco, apenas un 15% o 20% de la sociedad podrá hacerlo. Con eso alcanza… para la rentabilidad de las cadenas. No para una “ciudad de oportunidades”, para todos.



Si tardás, perdés

En la era del scroll infinito y los videos de 15 segundos, la dirigencia política sigue atrapada. A diario veo a dirigentes inundar redes con videos de tres minutos explicando proyectos, o subiendo fotos de reuniones con textos que nadie leerá.  El diagnóstico es crudo pero real: en el ecosistema digital, lo que no apela a la brevedad y a la claridad no existe.

Hoy, el activo más valioso de un ciudadano es su tiempo. Un político no compite por la atención contra su opositor directo. Compite contra un meme, contra el video de un influencer o una notificación de WhatsApp. Perforar esa barrera, con comunicación política digital no necesita más presupuesto; necesita claridad, brevedad y diseño narrativo.

La brevedad con impacto es el insumo comunicacional más antiguo del mundo. Estamos programados para procesar, recordar y viralizar la información cuando viene estructurada en bloques cortos. Esto se conoce como la regla de la tríada. Los grandes estrategas de la historia la usaron. Julio César no redactó un informe militar; sintetizó su poder en un “Veni, vidi, vici” (Vine, vi, vencí). La Revolución Francesa no se militó con un manual, sino bajo el hashtag analógico de “Libertad, igualdad, fraternidad”. Abraham Lincoln redefinió la democracia usando tres preposiciones: “Del pueblo, por el pueblo, para el pueblo”. ¿Por qué estas frases sobrevivieron siglos? Porque son visuales, rítmicas y portátiles. Cabían en una plaza romana, en un panfleto francés y hoy encajan perfectamente en un video de Instagram o TikTok.

Cuando trasladamos esta matriz al escenario digital contemporáneo, vemos que los líderes que conectan y movilizan son aquellos que dominan la simplificación. Obama construyó una campaña innovadora con tres monosílabos: “Yes, we can” (Sí, podemos). No explicó el programa económico; activó un resorte emocional.

En Argentina, la regla no cambia. Estructuras cortas y tajantes como el “No hay plata” de Javier Milei demuestran que una frase puede penetrar la agenda pública, cancelar debates técnicos abstractos y fijarse en el electorado.

Equivocadamente, hay asesores que confunden el storytelling con "contar cómo caminamos el barrio". Eso no es estrategia, es registro documental. El verdadero storytelling utiliza la brevedad y la claridad como insumo al servicio de una narrativa que responda a: ¿Quiénes somos? (Identidad) ¿Qué defendemos? (Causa) ¿Hacia dónde vamos? (Destino). Si un dirigente necesita un párrafo de veinte líneas para explicarle a los vecinos por qué quiere ser intendente, ya perdió la elección digital.

El error más común de los dirigentes es subestimar al votante digital pensando que "la política se hace solo en la calle". La calle y la red hoy son el mismo territorio. Quien no logra sintetizar su propuesta en una tríada potente o en una frase corta que el vecino pueda repetir en la cena familiar, simplemente se vuelve invisible.

La brevedad no es falta de profundidad; es el resultado de un trabajo estratégico riguroso. Encontrar las palabras correctas es mucho más difícil que escribir un discurso de una hora, pero es lo único que garantiza que el mensaje sea escuchado, recordado y, finalmente, votado.



 

"Caso Manfredi": ¿Por qué gasto en redes y nadie me ve?


 En abril de 2012 Facebook era realidad, Twitter arrancaba e Instagram y TikTok no habían nacido. Los medios tradicionales aún eran fuertes. Ese año, en el Museo de Arte Contemporáneo de Casoria, a las afueras de Nápoles, estaba por ocurrir un suceso importante.

Ante la falta de fondos del museo, su director, Antonio Manfredi, no publicó un comunicado de prensa tradicional que nadie leería. En su lugar, creó un contenido éticamente provocador: anunció que quemaría tres obras de arte por semana hasta que el ministro de cultura enviara los fondos presupuestados.

En la primera conferencia de prensa que convocó, solo había pocos medios locales y Manfredi, en un rincón de Italia, roció con alcohol y prendió fuego una pintura con el consentimiento del artista. La imagen recorrió Italia y el mundo del arte. A la semana (otra conferencia de prensa) hizo lo mismo y los medios vinieron de todo el país y algunos desde países europeos. Otra pintura fue incendiada. Una hora antes de la tercera conferencia de prensa, donde ya había medios de toda Europa y varios del resto del mundo, llamó el ministro de Cultura informando que había liberado los fondos presupuestados para el museo. ¿La lección?: El contenido es el motor, no la cantidad de seguidores.

Este caso es el ejemplo perfecto de por qué la potencia del contenido es superior a la métrica de seguidores. Antonio Manfredi, sin pauta publicitaria y sin redes sociales, no necesitó seguidores para “viralizar”. El contenido fue tan potente que los medios (BBC, Le Monde, New York Times) se convirtieron en distribuidores de su contenido. Así, un pequeño museo local terminó marcando la agenda cultural del continente.

Manfredi demostró que cuando el contenido toca una fibra humana (en este caso, un ataque al arte), no importa lo pequeña que sea la cuenta: el mensaje encontrará su camino. El director sólo necesitó “una idea poderosa” que fuera imposible de ignorar.

En la comunicación política contemporánea ocurre exactamente lo mismo. El microclima político vive obsesionado con la métrica de vanidad: el seguidor, el me gusta del militante propio y pauta digital para inflar videos que nadie termina de ver. Confunden distribución con atención. El caso Manfredi es la tesis de la "comunicación de alto impacto": la narrativa es combustible y la plataforma el viento. Si el candidato no construye mensajes con fuego propio, no importa la inversión en pauta porque la estructura se apaga.

En el territorio digital no se gana por saturación de pantalla, se gana por monopolio de la conversación. El que continúe buscando seguidores en lugar de diseñar narrativas imposibles de ignorar, seguirá financiando a Meta mientras su rival le manejará la agenda desde un celular.


¿Quién domina la conversación política digital en Junín?

 A partir del debate por la compra de teléfonos, cámaras y micrófonos para el área de prensa del Municipio de Junín, me pregunté quién domina la conversación política digital en Junín. Analicé datos duros. Cantidad de seguidores, uploads (publicaciones) y engagement (tasa de Compromiso o Interacción). Métricas con herramientas a las que cualquiera puede acceder y considerando la información pública. Es decir, observando perfiles de redes sociales de dirigentes políticos de la ciudad.

Hay un top 10 de hombres y mujeres que se dedican a la política que tienen una conversación con la audiencia utilizando redes sociales. Si bien analicé Facebook, Instagram y TikTok, voy a tomar Instagram porque se puede ponderar con equidad en cuanto a la cantidad de desarrollo que tienen los protagonistas, ya que cuando se analizan otras redes es dispar la fecha de inicio y se produce una confusión que impide obtener un resultado óptimo.

Ese top 10 de dirigentes lo conforman:  1)Pablo Petrecca (Senador Provincial) @pablopetrecca: 29,99% (37.000 seguidores) 2) Agostina Larocca (Concejal) @agoslarocca1: 20,02% (24.700 seguidores) 3) Juan Fiorini (Intendente) @juanfiorini: 14,27% (17.600 seguidores) 4) Valeria Arata (Senadora Provincial) @vale.arata: 9,73% (12.000 seguidores) 5)Rocío Cayzak (Concejal) @rocayzac: 8,51% (10.500 seguidores) 6) Maia Leiva (Concejal) @leiva_maia: 4,77% (5.891 seguidores) 7) Agustina De Miguel (Concejal) @agustinademiguel: 4,07% (5.024 seguidores) 8) Lucio Monserrat (Consejero Escolar) @luciomonserrat: 2,93% (3.616 seguidores) 9) Clara Bozzano (Concejal) @clarabozzano: 2,88% (3.555 seguidores) 10) Belen Veronelli (Concejal) @belenveronelli: 2,83% (3.486 seguidores)

Sin embargo, a la hora de medir lo importante, hay que poner la lupa sobre el engagement (tasa de compromiso), que puede estimar el nivel de influencia de cada dirigente. Allí la cosa cambia: Agostina Larocca triplica al senador Petrecca con un promedio de 11,36 a 4,81. Tercero aparece el intendente Fiorini con 2,59 y luego la Senadora Valeria Arata con 1,72.

De igual manera, se genera lo que podríamos denominar el “fenómeno de cuentas medianas”, ya que perfiles que oscilan entre 3.500 y 6.000 seguidores (Agustina De Miguel, Lucio Monserrat, Clara Bozzano y Maia Leiva), tienen promedios de interacción altos (todos por encima del 2,4). Esto demuestra que, en el plano local, las segundas líneas políticas logran propuestas intensas y captan audiencia compitiendo contra cuentas que están algo saturadas de seguidores pasivos (miran sin interactuar). Otro dato relevante es realizar un corte de los últimos 90 días, donde el crecimiento en engagement lo lideran Juan Fiorini en primer lugar, Valeria Arata en segundo término y Belen Veronelli en tercer lugar. Puede ser un comportamiento de la coyuntura, pero así dan los números.

Pero el dato más revelador de todos es que a la hora de la conversación política en redes, solo estos actores son los que “mueven la aguja”. He analizado más de 35 usuarios que “están en la política” y la influencia en redes es casi nula.  Obviamente que el análisis es del “territorio digital” y no del territorio real. Pero es un indicador de influencia muy importante. 83% de los juninenses en condición de votar utiliza redes.

Un párrafo final haciendo doble click sobre una comunicación política planificada y coordinada. Petrecca / Fiorini, con la decisiva participación de los seguidores de la cuenta oficial del municipio y la concejal Agostina Larocca, cuando utilizan lo que llamamos el Instagram Collabs (publicación colaborativa) o réplica de un mismo post o reel logran acaparar el 79% de la conversación política digital, obteniendo equilibrio etario y de género. Un número importante.

En comunicación política se suele repetir un mantra: “Las redes no te hacen ganar elecciones, pero te pueden hacer perder”