domingo, 6 de septiembre de 2026

Junín, una ciudad de M…

 

En junio de 2026 la cantidad de empleos formales perdidos en Junín, desde enero de 2024, se estimó en 326 según cámaras empresarias. El dato surge de la diferencia entre altas y bajas de ARCA. En la informalidad es difícil estimar, pero las altas de monotributos para salidas laborales rápidas (trabajos de plataforma) se estancaron a fines de 2025. La caída del consumo, según el índice general de CAME, pegó fuerte en comercios de cercanía.

El desmantelamiento de la matriz industrial viene desde hace rato, pero esta crisis y caída del consumo profundiza una tendencia compleja. Estos datos deberían poner en alerta a la conducción política de la ciudad. Hay una contradicción económica insostenible: si se limita a revender bienes y prestar servicios, el mercado interno, inevitablemente, se vacía al carecer de salarios de calidad que sostengan consumo. Es decir, el sector manufacturero, tradicionalmente el principal motor de empleo formal y calificado, enfrenta un castigo que destruye empleos. Sin la generación de valor agregado real y con una base trabajadora confinada a trabajos informales, temporales o de baja remuneración, se erosiona el poder adquisitivo de la población.

Lejos de esta realidad, el legislador Petrecca y el intendente Fiorini, promueven, alientan y celebran la llegada de grandes cadenas. Lo venden como gestión. No sería malo si paralelamente desembarcaran proyectos industriales para generar empleo de calidad.

En abril de 2025 llegó Mostaza instalando en la ciudad su local número 200. En diciembre del mismo año, “Muy Barato”, la cadena de supermercados oriunda de Venado Tuerto con presencia en 4 provincias y 27 locales también se instaló. Hace días desembarcó Mr. Tasty, una franquicia nacida en Boedo y con más de 60 puntos de venta. Finalmente, desembarcó el gigante Arcos Dorados con su emblemática marca Mc Donals. Una verdadera lluvia de hamburguesas.

Ser crítico a la llegada de estos comercios tiene mala prensa. Pero, una vez desmalezados de remolones a la hora del pensamiento, es oportuno reflexionar sobre la economía en ciudades medianas como la nuestra, ya que la asimetría competitiva entre corporaciones oligopólicas y comercios de cercanía, constituye uno de los factores más agresivos de hundimiento de economías locales. Cuando estas cadenas llegan, se activa una concentración de capital que debilita el tejido social y económico preexistente. Obviamente que desde el marketing político es un logro del gobierno local que se sustenta en lo aspiracional de muchos ciudadanos que sienten pertenecer a una ciudad llena de grandes empresas que generan pujanza. ¿Está mal? ¿Cómo culpar a la gente de caer en las trampas del capitalismo si a todos nos gusta la comida chatarra?

Es probable que genere actividad económica apuntalada por público regional que vendrá a explorar la novedad en cuanto tenga oportunidad de pasear o hacer trámites en la ciudad. Pero a largo plazo, estas cadenas, son una aspiradora de dinero que deja muy poco en el ámbito local.

Es obvio que la ciudad que piensan Petrecca, Fiorini y los dirigentes políticos que los apoyan, no contempla un proyecto industrial a mediano o largo plazo que jerarquice al trabajo ofreciendo empleo a jóvenes que invierten años en estudio y capacitación en la propia ciudad.

Finalmente, la M gigante en el ingreso de la ciudad es una publicidad para quien, de manera distraída, pasa por la ciudad y asocia el nombre de Pablo Petrecca con una ciudad grande que tiene una multinacional en la puerta. Buen marketing para quien aspira a cargos más altos.

Una curiosidad. Todos los desembarcos empiezan con la letra M. Raro, porque Pablo Petrecca y Juan Fiorini, le quitaron el apellido que empieza con M a la Feria del Libro. Otro tema.

Lo cierto es que los próximos días, llenos de promociones, todos comerán hamburguesas. De a poco, apenas un 15% o 20% de la sociedad podrá hacerlo. Con eso alcanza… para la rentabilidad de las cadenas. No para una “ciudad de oportunidades”, para todos.



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